Ibamos los dos. Uno sentado al lado del otro. Estabamos volviendo. En todo el viaje no pronunciamos palabra, nuestro silencio era mas intenso y sensato que cualquier sonido que podriamos llegar a emitir. Ni una frase entera podria remediar esa tristeza que cargaban sus ojos. Nisiquiera nos mirabamos, nuestras pupilas apuntaban hacia adelante, perdidas en algun punto que ninguno de los dos conocemos.. Con tantas cosas en la mente. Probablemente pensabamos en lo mismo, buscando en nuestras cabezas alguna manera de soportar todo lo que pasaba y todo lo que estaba por venir.. Aunqe tratabamos de convensernos de lo contrario, en secreto sabiamos que se aproximaba lo peor. Yo se que esta mal, que lo lastimaron tanto que le cuesta volver a confiar, que trata de darnos todo lo que en diez años no tuvimos, y que se come la cabeza pensando que pasara por nuestro corazon. Yo tambien estoy cansada, y no estoy decepcionada por saber que no cumplio ni la mitad de las cosas que nos prometio, pareciera que todo le cuesta el doble, y a mi me cuesta verlo asi.. saber que no puedo hacer nada para cambiar las cosas. Sentia que estaba perdida por algun motivo.. habian desaparecido las casas, las calles, las luces, él y yo.. lo unico que quedaba eran esas ideas que no me dejan vivir. De repente, vuelvo en mi. Lo miro.. Aunqe se notaba su esfuerzo porque no me diera cuenta, su cara reflejaba una de esas tristezas que pocas veces se ven.. esas que te muestran que todo tu ser esta mal. Me mira. Ay dios! Dice, con una voz gastada y cansada. Insistia con saber si me preocupaba algo, y aunqe yo lo negaba con todos mis sentidos, el sabia que en realidad la pregunta era, qe NO me preocupaba?.. Cuando llegamos hasta le ofreci un cafe, probablemente eso le hizo darse cuenta que yo sabia lo que le pasaba, o por lo menos intentaba entenderlo..