Vamos por el mundo en busca de nuestros sueños e ideales, aun sabiendo que muchas veces colocamos en lugares inaccesibles todo aquello que tenemos al alcance de la mano. Cuando nos damos cuenta de nuestro error, pensamos que hemos perdido mucho tiempo buscando lejos lo que estaba cerca y nos dejamos invadir por el sentimiento de culpa a causa de los pasos equivocados, la busqueda inútil y las tristezas que hemos causado. Sin embargo, no es exactamente así: aunque el tesoro esté enterrado en tu propia casa, sólo lo descubrirás cuando te alejes de el. No sirve de nada pretender acortar ese camino.
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